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jueves, 22 de julio de 2010

Higiecam en los medios de comunicación


ARTÍCULO EN LA NUEVA ESPAÑA 22/07/10:
Por Isabel BALLINA
Es un problema en todas las ciudades y para todas las personas que tienen perros recoger los excrementos. Muchos miran hacia otro lado y se escaquean, otros, con desagrado, los recogen porque no queda más remedio. A nadie le gusta ir por la calle y pisarlos, pero tampoco recogerlos. ¿Cuál puede ser la solución? Eso fue lo que se preguntó Maximino Fernández Sendín, y su respuesta-invento ha sido Higiecam.

Este ovetense ha pasado tres años observando el comportamiento del perro en el momento de la deposición, y gracias a esto ha desarrollado un dispositivo sencillo pensando en todos los detalles para que el perro no lo rechace, una especie de recogedor con mango largo para enganchar allí las bolsas.

«Puede revolucionar el mundo del perro porque no existe nada así. Supone lo que la fregona en el mundo de la limpieza», explica Fernández.

Además, el inventor también ha tenido en cuenta el momento de crisis y lo ha diseñado para que pueda ser utilizado con cualquier bolsa. «Admite varios tipos de bolsas e incluso pueden reaprovecharse las de la compra. Si se necesitase una bolsa específica, seguramente mucha gente se echaría para atrás. Pero ahora ya no hay excusas», indica.

La idea le surgió de forma natural: «Iba por la calle y me llamó la atención que todavía, a día de hoy, se sigan recogiendo los excrementos con la mano». La otra pata del invento es que Higiecam ayuda a las personas mayores, evita que se agachen. El artilugio ya ha sido probado con varios perros y «todos lo han aceptado», explica Fernández Sendín.

Maximino, empresario, escritor e inventor, tiene registradas cuatro patentes y ha sido distinguido en otras ocasiones por su «lámpara multifilamento de cambio automático». Además, el Club de Inventores españoles, al que pertenece, le concedió en 2005 el premio al mejor invento.

Higiecam ha sido financiado íntegramente por Maximino Fernández. «Ahora sólo busco un inversor para que siga con la fabricación. No espero hacerme rico, además los inventores siempre pierden dinero», explica.

Por ahora busca la difusión del invento, y para ello lo presentará el próximo sábado, en la losa de Renfe, de 10.00 a 14.30 horas.

«Regalaremos cien recogedores Higiecam a cada una de las cien primeras personas que acudan con su perro», indica. «Podrían ser más, pero los fondos no dan». «También pondremos a disposición bandoleras por dos euros para transportar el recogedor», señala.

El inventor se encuentra entusiasmado con Higiecam y espera una buena acogida en su presentación, ya que «ayudará a un gran número de personas, si se tiene en cuenta que uno de cada diez habitantes tiene perro», y añade que el recogedor «es la solución definitiva al grave problema de los excrementos del perro en la ciudad». Con el Higiecam, resume, «ya no hay excusas, el que no los recoja será porque no quiere».

Fuente:http://www.lne.es/oviedo/2010/07/22/higiecam-fregona-cacas-perro/945382.html

ARTÍCULO EN EL COMERCIO:

El invento canino (por Alba Roza)

La losa acoge a las 12.30 la presentación de un recogedor de excrementos caninos

«Nunca más recoger los excrementos con la mano. Nunca más tener que agacharse. Nunca más contaminar los parques, las calles...», reza el cartel del original producto que Maximino Fernández ha patentado. 'Higiecam' es el recogedor de excrementos caninos que el inventor ha desarrollado a lo largo de tres años, durante los cuales ha observado el comportamiento del can a la hora de las deposiciones. «Los propietarios de los perros ya no tienen excusa para no recoger los excrementos de sus mascotas. Es totalmente eficaz: los excrementos caen directamente en las bolsas sin rechazos por parte de los canes», dice un satisfecho Fernández.
100 regalos
El invento, que se presenta este mediodía en la losa, se regalará a las 100 primeras personas que acudan con su perro a la pasarela de Renfe. Desde allí, Fernández exhibirá su producto, que «se venderá bien puesto que supone una revolución, como la fregona lo fue en su día para la limpieza». El bajo coste del producto, 10 euros, su eficacia o sus reducidos tamaño y peso son algunos de los argumentos con los que persuadirá a sus compradores potenciales.
El dispositivo, consta de un bastón metálico plegable, que lleva unido un aro en el que se coloca una bolsa de plástico común. En el momento en el que el perro haga sus necesidades el aparato se colocaría bajo el animal recogiendo sus heces.
El creador asegura que un avance «tan destacado para la salud pública debería de tener mucha demanda» por solventar por fin la contaminación parásita en zonas urbanas, así como el gasto que genera su gestión. En Oviedo se recogen 2.000 kilos de excrementos caninos al día, cuyo coste de recogida supera cincuenta o cien veces la basura ordinaria. Dejar deshechos en plena calle puede acarrear multas de 150 a 3000 euros.
La fabricación del prototipo que promociona, «sólo» le costó 15.000 euros porque pudo aprovechar los moldes de una fábrica gijonesa. De no ser así, le hubiera costado 24. 000.
El ovetense, de 60 años, profetiza que la informática y las nuevas energías acapararán los inventos del siglo XXI. De momento, confía en que 'Higiecam' sea una revolución.

martes, 20 de julio de 2010

Higiecam, por Ángel Maldonado

El número de mascotas en las sociedades avanzadas ha alcanzado un elevadísimo nivel y sin duda alguna la más alta cota por su número corresponde a los canes, domesticados por el hombre desde tiempos inmemoriales y de las más variopintas razas, muchas de ellas obtenidas mediante cruces buscando la especialización. Las causas de este auge canino son de muy diversa naturaleza: económicas (vigilancia, caza, pastoreo, etc.), sicológicas (compañía), de solaz (carreras) y un largo etc.

Este auge del mascotismo canino conlleva junto a las evidentes ventajas un grave perjuicio y que consiste en la inevitable actividad excretora que genera un importante tonelaje de residuos, no solo repugnantes, si no altamente dañinos sobre todo en las ciudades, tanto en las aceras como en parques y jardines, no solo para la sufrida suela del zapato del ciudadano, si no para la salud pública por el alto contenido de gérmenes nocivos.

Es bien cierto que la conciencia ciudadana de los propietarios de perros se ha ido incrementando mediante el acto cívico de la recogida de los excrementos, pero el número de los desaprensivos que no recogen los excrementos de sus canes es todavía muy elevado. Pero incluso en los casos todavía reducidos de ciudadanos con conciencia cívica, no se elimina el perjuicio para la salud pública, pues la recogida manual no impide que persistan residuos en el suelo donde proliferan y se multiplican los microorganismos que se transmiten tanto por vía aérea como directamente sobre todo a los niños, que gustan de gatear por aceras y el césped de parque y jardines y que son causa de graves y anónimas patologías infecciosas.

Con el lanzamiento al mercado de este sencillo como genial artilugio, patentado por Maximino Fernández Sendín se pone definitivamente fin al hasta ahora insoluble problema de los excrementos caninos que tanta irritación ciudadana provoca, tanto en el aspecto estético como en el salutífero de nuestras ciudades.

No hay por consiguiente excusa para que las autoridades extremen su celo en la exigencia de acabar con esta plaga excrementicia, fomentando el uso de un artilugio que tantos beneficios reporta a la estética y sobre todo a la salud de nuestras ciudades.

Por D. Ángel Maldonado Vita

jueves, 27 de mayo de 2010

Fotografías Higiecam